ACABAR CON LA GUERRA DE OFENSAS EN FACEBOOK: UNA BUENA ESTRATEGIA DE PAZ

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Ayer compartí en el muro  del grupo público de Facebook  Colombianos en Toronto (como lo hice en algunos otros más) una información que exponía cómo este año solamente han ingresado al Hospital Militar de Bogotá dos heridos como consecuencia del conflicto armado, mientras que diez años atrás, en el 2006, habían ingresado al mismo hospital y por las mismas razones 1119 personas. La información pretendía servir de prueba infalible sobre la eficacia del diálogo y la trascendencia de la reconciliación. Pero tuve que eliminar la publicación, pues allí dos participantes del muro terminaron lanzándose mutuamente una generosa carga de insultos. Lo curioso del caso es que quienes protagonizaron esta guerra de improperios fueron dos personas con la misma opinión, pues manifestaron su desprecio por el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y  las FARC, pero que, ante un mal entendido (Lo resumo: el uno entendió lo contrario del otro y viceversa; un antifarc terminó convertido en un asqueroso guerrillero, y el otro antifarc en un miserable don nadie), se salieron de cauce y ya no hubo quien los parara.

Tres reflexiones: primera, la metralla de insultos que produjeron pueden explicar su desprecio por la paz. Segunda, este episodio es una prueba fehaciente de la necesidad del entendimiento y la escucha del otro; de las consecuencias nefastas de la soberbia y el desprecio por el diálogo. Y tercera: la ley de los signos dice que menos por menos da más. Esto me acerca a la sospecha de que dos posiciones negativas se pueden eliminar mutuamente para dar paso a la positiva. La positiva es el SI.

Cristian Arias

 

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