Carta a un amigo indeciso de votar SI o NO en el plebiscito

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Querido amigo, me has manifestado muchas veces tu indecisión de votar Sí o No el próximo 2 de octubre. Te han bombardeado de información y no sabes qué hacer, qué pensar, qué decidir. Me has mostrado mensajes en favor de la paz, mensajes de reconciliación y perdón. Pero también me has compartido mensajes oscuros, de incitación a la guerra, a la muerte, al odio. Dices que pese a todo, los del No tienen muchas razones para justificar su voto, porque no creen en nada de lo que se ha pactado, ni en la intención del Acuerdo, ni en sus posibles resultados.

Pues sólo te digo que no pienso incidir en tu decisión, que debes aprender a desarrollar el valor moral de tomar decisiones propias, fruto de tu propio juicio. No lo tomes a mal, pero eso se llama ser mayor de edad: hacer uso público de su propia razón sin la ayuda de un tutor, de un mesías. Ser tu propio juez. Sin embargo, quiero compartirte mi punto de vista, una opinión como muchas otras, no una verdad absoluta para que me creas.

Voy a partir de dos ejemplos concretos: ayer me compartiste un video en el que un tipo vestido de camuflado, con el cabello un poco largo para ser militar y con voz desafiante invitaba a votar por el No alegando la enorme estupidez que embarga a los “culicagados” ilusos que con banderitas blancas pregonan la paz. El detalle a tener presente es que el personaje está representando nada más y nada menos que a un paramilitar, que comienza su discurso ofreciéndose para matar y termina intimidando a los votantes que están a favor del sí diciendo que “se están poniendo violentos. Hay dos formas de entender este tipo de mensajes: con agudeza crítica para captar la clase de persona que lo está emitiendo. La otra forma es emocionarse y gritar enardecido: “!eso es cierto, por fin alguien dijo las cosas con güevas! Sólo tu inteligencia lo dirime. Otro ejemplo es el de un audio de una conversación privada de Hugo Aguilar, antiguo gobernador de Santander, quien al igual que el anterior, alegaba las consecuencias nefastas de votar a favor del Sí. Aquí debemos tener en cuenta una cosa: quien habla estuvo preso por apoyar grupos paramilitares. Quiere decir, que fue cómplice de asesinatos y desplazamientos para hacerse elegir y asegurar su caudal político. De su desparpajo al hablar y las palabras desobligantes y temerarias que utiliza no voy a referirme. Aunque no voy a negar que a mucha gente esto le encanta y hasta le excita: que les hablen duro, que digan groserías. Ese masoquismo verbal que enardece las mentes.

En conclusión, una cosa es escuchar a una persona decente, que exprese sus reservas por el plebiscito o que con argumentos explique porqué conviene votar No, y otra es escuchar comentarios incendiarios o falsas declaraciones. Una cosa es escuchar a una persona honorable y educada, que hay muchas, y otra a la senadora Cabal; y otra es escuchar a un líder religioso que desde su iglesia de barrio predica a favor del No; y otra también es escuchar a quien en redes sociales declara que de ganar el Sí, dejarán la biblia y tomarán los fusiles. El primero explica con argumentos su punto de vista. Cabal es una mujer tipo Trump, solo habla para abrir heridas y dividir y con eso ganar más seguidores en las redes sociales, seguidores ya sabe de qué tipo: gente desinformada que solo actúa por pasión e impulso, que sólo lee lo que quiere leer, por miedo a encontrarse cosas que no le gustan. Los demás sólo hablan para generar miedo y zozobra. El problema grande es que muchos no están dispuestos a leer a un pensador, a un intelectual y más bien prefieren la comodidad del cafre que dice groserías, que intimida con un camuflado o un arma grande. Como lo ha dicho el mismo Hugo Aguilar en su conversación, este es un país de muertos de hambre. Precisamente esto es lo que ellos quieren: que se perpetúe el hambre y la ignorancia, porque un país hambriento, inculto y en guerra es mejor, más fácil de doblegar. Porque el borrego sólo sigue la manada, obedece, es dependiente del pastor para que lo alimente.

De los grandes argumentos a favor del No, el más insistente y que ha calado con más fuerza es aquel que pregona que Colombia se volverá otra Venezuela. No es tan sencillo explicar por qué esto es imposible que suceda. Hay quienes en artículos y ensayos han tratado de advertir esta imposibilidad, pero nadie los lee, nadie tiene tiempo y entonces se conforman con el meme, el audio chistoso, el mensaje fuerte, el postre elemental que les llene el estómago cerebral antes de irse a dormir. Pero el fracaso de explicar las razones históricas, sociales y culturales por las que es imposible que Colombia sea una gemela de Venezuela luego de la incursión de los miembros de las FARC a la vida civil, no reside tanto en la falta de comprensión de esa explicación como en el rechazo malintencionado a la explicación. En un ambiente tan polarizado en que los argumentos sustentados también se tienen por artimañas de engaño de los agentes del terrorismo, no queda otra alternativa que esperar que el tiempo nos de la razón.

Pero te dejo estas inquietudes para que las mastiques a la manera del rumiante, lenta y sabiamente: por qué crees que la banca colombiana ha dado su apoyo a esta iniciativa de paz si sería la primera en verse perjudicada por un posible gobierno socialista. Por qué los grandes industriales del país también se sumaron a este empeño, cuando sus propiedades estarían siendo objetos de expropiaciones de un virtual Estado Comunista. Por qué un presidente miembro honorable de la rancia e intocable oligarquía colombiana decidió dedicar sus más grandes esfuerzos de gobierno para negociar con la insurgencia guerrillera, su más enconosa enemiga. Por qué los grandes símbolos del capitalismo mundial, el Banco mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo han apoyado desde siempre el proceso de paz. ¿Será que la banca colombiana, los grandes industriales del país, la acaudalada familia presidencial, la banca mundial, la Organización de la Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional, el gobierno de los Estados Unidos, la Unión Europea, la Iglesia católica e innumerables comunidades religiosas, todas se unieron en favor de las FARC para cumplir su sueño de una Colombia Comunista? ¿Será que la voz de todos los cantantes, artistas, escritores, actores, deportistas e intelectuales en favor de la paz, en apoyo del Sí, ha estado influenciada por el consumo de un bebedizo secreto preparado en los llanos del Yarí y suministrado por orden presidencial a través de todos los acueductos y embotelladoras de agua? ¿Será que un personaje como Henrique Capriles, el mayor opositor del Gobierno de Venezuela, ha vendido sus principios por saludar y apoyar la firma de la paz?

Creer esto es lo mismo que creer con fe ciega que Timochenko será el futuro presidente de Colombia. Los que azuzan a los ignorantes con esta afirmación, olvidan que no se puede ser mandatario por soplo divino, que se debe pasar por la aprobación popular, por el voto. Quien crea con certeza que las FARC se tomarán el poder político y gobernarán por siempre el país, es proclive a la fácil disuasión y al engaño, porque lo mueve a pensar y actuar el miedo más que el sentido común. Pensar que la archimillonaria maquinaria financiera e industrial, los poderosos propietarios y la oligarquía capitalina y regional van a entregarse como mansos corderos a un supuesto poder Castro Chavista es apenas un mal chiste.

Pero volvamos a lo real y concreto y es lo siguiente: el Si va a ganar; y las FARC dejarán las armas y van a entrar a la vida civil y van a hacer política, y las cosas no serán como los líderes del miedo están diciendo. Pero sólo el tiempo nos dará la razón. La razón de que Colombia en un futuro cercano será un país con más inversión social, más seguro, más educado, con un sistema de salud y bienestar más efectivo e incluyente, y por lo tanto más atractivo para el extranjero que comenzará a reconocer la otra Colombia, no la temible patria de la barbarie que le han mostrado los medios de comunicación y el cine.

Por eso quiero trascender las advertencias temerarias de Álvaro Uribe Vélez, para quien el Acuerdo con las FARC generará nuevas violencias. Sería ingenuo ignorar lo evidente, lo que estamos comenzando a ver: el recomienzo de las muertes a líderes sociales, preludio de lo que puede sucederle a los futuros desmovilizados si el Estado no los protege, si entre todos no nos unimos para evitar futuros odios y venganzas. Sería ingenuo no saber que existe un saldo al apostarle a la paz, pero creo que venceremos esa etapa inicial reaccionaria, luego de la cual nos enfrentaremos todos, pero exclusivamente a través de las ideas, para construir el nuevo país, sin guerras, sin violencia.

Entonces ya lo sabes, votaré por el Sí. Y para ti sólo espero que tomes la decisión más inteligente. La más humana, sin miedo a que te llamen iluso o vendido.

Por: Cristian Arias

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