Señores de las FARC: es mejor que no firmen la paz

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Por: Cristian Arias

Ha recomenzado la fiesta: el asesinato sistemático de los líderes de los movimientos sociales y de izquierda a quienes acribillan como guerrilleros y terroristas. El abrebocas de lo que vendrá si se firma el proceso de paz. Otro abrebocas pero a nivel del lenguaje es el estreno de Fernando Londoño como youtuber. Su mensaje es claro: legitimar ante la opinión pública toda acción posible para contrarrestar a las fuerzas “subversivas y terroristas”, que a su juicio se están apoderando del país.

Las diferentes bandas criminales ya comenzaron su accionar de “limpieza”, que incluirá desde congresistas hasta voceros, ediles y representantes de las comunas, líderes indígenas y campesinos, todos estos pertenecientes a la Marcha Patriótica y al Polo Democrático. Ni aún los animalistas están a salvo de las intimidaciones de muerte. Para los grupos paramilitares, en particular para las Águilas Negras, no hay distinción, no hay salvación: o se van de la ciudad y del país o se mueren. Comparto el fragmento de un panfleto enviado por el bloque Capital de las Águilas Negras a algunos líderes políticos de izquierda de Bogotá, mencionados con nombres propios:

A usted triplehijueputa y su parranda de malparidos milicianos, guerrilleros y defensores del terrorismo en Bogotá, gonorreas defensores de la impunidad, que están metidos en cuanta marcha y reunión organizan los comunistas de la marcha patriótica y el polo…vamos a sacarlos a plomo de la ciudad…van a ser los primeros que vamos a empacar en bolsas de basura…Tienen 24 horas para iirsen de las ciudad.

Otro fragmento de un pasquín, ahora dirigido a los líderes de las organizaciones defensoras de animales de Bogotá, mencionados con nombres propios, reza así:

A ustedes triple hijueputas y su parranda de maricas comunistas, animalistas, verganos y guerrilleros defensores del terrorismo en Colombia que están metidos en cuanta manifestación y reunión sale con los maricas de siempre…vamos a sacarlos a punta de plomo de Colombia…Colombia no puede seguir en manos de maricas que no saben que dicen y permiten que el comunismo se adueñe de la patria y ustedes partida de hijueputas serán los primeros que sacaremos en bolsas de basura o jugando futbol con sus cabezas.

Imagino que lo de “vergano” corresponde a la relación semántica entre vegetarianismo y homosexualidad…y pensar que hay tantos y tantos que sin ser asesinos piensan de igual modo.

Es la retórica de la muerte que ronda a Colombia y arrincona cualquier posibilidad de reconciliación. Así las cosas las FARC, que ya prevén ser la cena de los cocodrilos en los próximos años, difícilmente entregarán las armas. Y si las entregan correrán el riesgo de ser acribillados, uno por uno, así el gobierno les asegure y les jure que no será así; así pregone que las nueve poderosísimas bandas criminales que operan en el país – la nueva generación del paramilitarismo- no representan una amenaza a la seguridad nacional. Desde luego que no representan ninguna amenaza, puesto que en el imaginario político de la oligarquía colombiana este concepto solo cobra sentido cuando el objeto de tal peligro es la élite política, militar y empresarial del país. Si entregan las armas y comienza la carnicería, las FARC no tendrán otra opción que rearmarse y reiniciar un ciclo de confrontación armada. Y entonces volveremos a lo que ya sabemos que sucederá: al recrudecimiento de la violencia desde todos sus frentes y en todas sus formas posibles.

Por eso, señores de las FARC, mejor no entreguen sus armas. Al fin y al cabo el expresidente Álvaro Uribe, experto en desmovilizaciones, ha vaticinado de manera insistente que éste proceso de paz tal como va, desencadenará una nueva ola de violencia. Señores de las FARC: devuélvanse al monte. Así  todos quedarán tranquilos: Londoño y la élite uribista que lograrán su propósito de agudizar el discurso bélico contra toda posibilidad de movilidad social de los grupos y organizaciones sociales; los uribistas de base que respirarán aliviados porque ya no tendrán terroristas aspirando a los cargos públicos; los paramilitares que consolidarán y legitimarán su poder territorial ante la presencia de la guerrilla, reactivando sus métodos de exterminio; y las fuerzas militares que no sólo conservarán intactas sus estructuras armadas sino que encontrarán la oportunidad de legitimar sus acciones en aras de incrementar la guerra interna.

Pero no, no todos quedarán tranquilos. Será el deseo de la mitad de los colombianos para quienes la pesadilla del acuerdo de paz será sólo eso: una terrible pesadilla. Pero queda la otra mitad más uno de colombianos que soñamos con un país reconciliado. Para ellos, para nosotros, nos queda la esperanza de que el Estado garantice que no haya más sangre derramada luego de la firma de la paz. De lo contrario tendremos que soportar otro largo ciclo de violencia, otros cien años de soledad.

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¿Ya leíste Don Quijote? Comentarios a los caps. XXVII a XXXIII. Parte I

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Por Cristian Arias

La historia de Cardenio revela una realidad humana en la que afloran los más desbordados deseos mundanos, el interés del dinero y el apetito de poseerlo, todo lo cual se yergue sobre cualquier valor moral o sobre los sentimientos más inspirados. En una época marcada por los formalismos más estrictos en la que la mujer no puede decidir en torno de su destino y en la que los hombres llevados por la conveniencia matan todos los sueños y aspiraciones más sublimes, relumbra un realismo voraz en donde rige la ley del adinerado, quien secunda sus antojos a su conveniencia y manipula, como lo hizo Fernando, para pasar por encima de los demás.

Cardenio, en cambio es bueno y un amante honrado, entregado a su Dorotea a quien decide dejar engañado por las argucias de Fernando. Ella, por su parte, es una fiel representante de la mujer cervantina, pues con una entereza firme se negó a caer en los engaños de Fernando bajo unos argumentos sobremanera ejemplarizantes. El poder de ésta mujer, así  como el de Marcela, reside en su discurso, en la honestidad de sus palabras, en su entereza moral.

La historia de Dorotea es la continuación del cuadro femenino en la obra de Cervantes. Teníamos primero a la valiente y honesta Marcela quien da una lección de libertad, igualdad y justicia, precisamente los valores que pregona Don Quijote. Le sigue Luscinda, quien mantiene su promesa en pie, y con ella su franqueza y honradez.  Y ahora tenemos a Dorotea.

La contracara de la nobleza femenina es la misma sociedad regida por una normatividad masculina, amparada en la costumbre, en las leyes y en la religión. En ella las mujeres carecen de criterio y decisión, deben ser corregidas y guiadas. La vulnerabilidad de la mujer ante las enormes ventajas masculinas, su falta de credibilidad social, permite que los hombres las ultrajen, que abusen de ellas, que sean su objeto de deseo. Cervantes quiere llamar la atención de la violencia cultural contra la mujer, desde la verbal y emocional que se ejerció contra Marcela por no haber atendido las pasiones de Cardenio, hasta la manipulación y deshonra física sufrida por Dorotea. Todo esto es el espejo de la sociedad patriarcal española, donde la mujer es un objeto de ultrajes y pisoteos constantes. Pero muchas de ellas deciden no hacer parte de esa horda inactiva que solo espera que su desgracia se consume. Éstas salen a defender su honra, a demandar lo que les pertenece, contra todo ese universo tejido a su desfavor y en caso extremo optan por el autodestierro o con la inmolación antes que entregar su cuerpo y su alma.

EL ÁRBOL POLIFÓNICO

Entre los capítulos 27 y 33 asoman varios relatos que discurren por sí mismos como ramas del más frondoso árbol. Cada rama que brota arroja voces y significados diferentes a la novela, que cada vez se hace más densa y fuerte. Por un lado, tenemos los relatos de dos personajes secundarios, Cardenio y Dorotea, cuyas vivencias son, en apariencia, reales en la historia que leemos y tienen en común un destino por consumar. Pero como podemos olfatear que, por ejemplo, don Quijote no se enfrentará a don Fernando para cobrar justa venganza por la afrenta a Cardenio y forzarlo a tomar por esposa a Dorotea, diremos de momento que el desenlace de amor de estos dos desesperados puede estar tan alejado del hilo principal del relato que desde ya lo podemos mandar al olvido. Bueno, decimos de momento: no se sabe que nos depara el sabio que escribe esta historia. Para terminar, decimos que este no es un árbol realista. De él despuntan también ramas imaginarias, voces ficticias que relatan ficciones como las del curioso impertinente. ¿Cómo es esto: un relato de donde germinan relatos reales y otros ficticios; unas ficciones realistas y otras ficticias dentro de una ficción? Esto es los que nos está mostrando el genio creador, el encantador que mueve todas estas ramas polifónicas y que se suele nombrar don Miguel.